
Por norma general, cuando empezamos a entrenar en un gimnasio tenemos mucha prisa por llevar nuestro cuerpo al límite y conseguir resultados lo antes posible. Sin embargo, no nos damos cuenta de que no importa lo duro que entrenemos si continuamos con hábitos poco saludables como una dieta desequilibrada, no dormir lo suficiente o no dejar al cuerpo el tiempo de descanso suficiente.